Es un área de envidiable belleza paisajística, en
la que destacan serranías de peculiares formaciones rocosas, pequeños valles y una gran cantidad de profundos cañones esculpidos por los numerosos y torrentosos ríos. La abundancia de cursos de agua y lo accidentado del terreno han dado origen a un sinnúmero de cataratas, como las de Los Tumbos del Amboró, en el sitio muy bien denominado “Jardín de Las Delicias” en el sector Este y la cascada Los Dinosaurios en su extremo noreste, en la región de Mataracú.
En su territorio podemos destacar los bosques nubosos, los bosques secos y los bosques húmedos, que están conformados por una flora impresionante y diversa. Este Parque contiene uno de los yacimientos fosilíferos más importantes de Bolivia, en el cual se desenterró una nueva especie de dinosaurio para la ciencia y aún queda mucho por investigar.
Asimismo, es catalogada como el área protegida de más registros de aves y anfibios en el mundo. Fue en su territorio en donde en 1980 se redescubrió la pava copete de piedra -considerada extinta por más de 40 años! y se halló al talumá -una nueva y arcaica especie de árbol de la familia magnoliaceae, mientras que en sus partes más altas habita el único ursido de Sudamérica, el misterioso oso jucumari.
Tanta riqueza natural ha atraído a científicos famosos desde hace más de dos siglos, tal es el caso de eminentes naturalistas como el francés Alcides d’Orbigny; el Checo Tadeo Haenke; el alemán Carl Kuntze y más recientemente los botánicos estadounidenses Alwyn Gentry y Michael Nee. Este último, manifestó que el área es “una joya científica y turística de valor insospechado”!. Todo lo cual le convierte en un destino ecoturístico sin igual.