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Se encuentra ubicado en el sector oriental del departamento de Santa Cruz, a tan sólo unas 3 hrs. de su ciudad capital, Santa Cruz de la Sierra, con una extensión de 442.500 hectáreas. Es uno de los sitios de mayor biodiversidad en el planeta por albergar un sinnúmero de especies de plantas y animales, a raíz de haber sido un “refugio biológico” durante el Pleisto-ceno.

Es un área de envidiable belleza paisajística, en la que destacan serranías de peculiares formaciones rocosas, pequeños valles y una gran cantidad de profundos cañones esculpidos

Es un área de envidiable belleza paisajística, en
la que destacan serranías de peculiares formaciones rocosas, pequeños valles y una gran cantidad de profundos cañones esculpidos por los numerosos y torrentosos ríos. La abundancia de cursos de agua y lo accidentado del terreno han dado origen a un sinnúmero de cataratas, como las de Los Tumbos del Amboró, en el sitio muy bien denominado “Jardín de Las Delicias” en el sector Este y la cascada Los Dinosaurios en su extremo noreste, en la región de Mataracú.

En su territorio podemos destacar los bosques nubosos, los bosques secos y los bosques húmedos, que están conformados por una flora impresionante y diversa. Este Parque contiene uno de los yacimientos fosilíferos más importantes de Bolivia, en el cual se desenterró una nueva especie de dinosaurio para la ciencia y aún queda mucho por investigar.

Asimismo, es catalogada como el área protegida de más registros de aves y anfibios en el mundo. Fue en su territorio en donde en 1980 se redescubrió la pava copete de piedra -considerada extinta por más de 40 años! y se halló al talumá -una nueva y arcaica especie de árbol de la familia magnoliaceae, mientras que en sus partes más altas habita el único ursido de Sudamérica, el misterioso oso jucumari.

Tanta riqueza natural ha atraído a científicos famosos desde hace más de dos siglos, tal es el caso de eminentes naturalistas como el francés Alcides d’Orbigny; el Checo Tadeo Haenke; el alemán Carl Kuntze y más recientemente los botánicos estadounidenses Alwyn Gentry y Michael Nee. Este último, manifestó que el área es “una joya científica y turística de valor insospechado”!. Todo lo cual le convierte en un destino ecoturístico sin igual.