Ubicado en el sector Sur del Parque Nacional Amboró, rodeado de bellas montañas, aire puro y agradable clima, La Yunga es un pueblito de atractivo aspecto colonial fundado en el año 1.750. A nivel cultural, la campiña yungueña cuenta con interesantes vestigios arqueológicos, tales como las misteriosas pinturas rupestres y los entierros indígenas del sector de Las Lauras, enigmático legado que encierran cada una de las figuras que componen éste bello conjunto de pictografías.
La topografía de la región está conformada por una impresionante combinación de Serranías, Cañones, Desfiladeros, Acantilados, Ríos, Lagunas y Pequeños Valles, que dan origen a un variado clima y a la presencia de una amplia gama de hábitats: el Bosque Seco donde sobresalen los cactus, las Sabanas de Montaña, dominio de gramíneas y orquídeas; la Selva Alta Húmeda, con sus enormes nogales, cedros y laureles; el misterioso Bosque Nuboso, con helechos gigantes, verdaderos “fósiles vivientes”.
Tanta variedad de habitats hacen del territorio yungueño el hogar permanente o temporal de una gran diversidad de especies animales. Las más conspicuas son las aves, dentro de las cuales sobresalen el impresionante Cóndor Andino, la acrobática Tijereta y el majestuoso Quetzal Crestado.
En lo que respecta a los mamíferos, tenemos al espectacular Jucumari -el único oso de Sudamérica, así como al imponente Jaguar, el Armadillo Gigante y varias especies de monos, siendo una de las más interesantes el escurridizo mono nocturno. Cientos de insectos en especial mariposas, así como reptiles y anfibios de variadas formas y colores completan el bagaje faunístico de la región.
Otro aspecto interesante de esta comunidad es el mismo modo de vida de los yungueños, gente amable y apacible, que conocen mucho sobre el uso de las plantas medicinales y se dedican sobretodo a la agricultura.